El ilustre desconocido
Abre los ojos recordando vejas historias
de mundos inconclusos en sueños rotos,
cuenta no se ha dado del nuevo alboroto
que irrumpe cuando a punto estaba de alcanzar la gloria.
Sentado ahora acuden raudos los urgentes
las inaplazables cargas del ordinario,
en aquel universo llevaba disfraz de temerario
en este usa traje de buena gente.
Ahora camina hacia el encuentro ineludible,
se lamenta en el trayecto: Si regresar pudiera…
Duda en la marcha, ahora: y si no me viera?
Hace parte del rito: Cuan predecible.
Frente a frente con el ilustre desconocido
continúa el duelo silencioso, la contemplación
segundos perpetuos reafirman la cuestión
si no fuera este, fuera aquel, qué de mi habría sido?
Mas da la espalda como es lo esperado,
regresa al camino desgastado, fácil,
sigue la rutina diáfana, aún es ágil,
no le retrasan los párpados caídos de su retrato.
Con la misión finalizada se acerca a la fuerza
mantiene fijo el pensamiento: es un día menos.
Al del otro universo le susurra: pronto nos vemos.
Mientras da un paso hacia fuera,cerrando tras de sí la puerta.
La engreída
Se va a quedar sola, pensativa,
a la orilla de sus arrepentimientos
con la mirada atrapada en el silencio
de los intentos de una larga vida,
sin para siempre ni cimientos
en la quietud del agua cristalina
que no oculta momentos inciertos,
se quedará sola la engreída.