Borrosa entre sus pliegues de plata,
refleja inmaculada la luna
danzan las estrellas una a una
en el manto que todo lo delata
Devuelve sus ojos del ayer al hoy
regresa de la espesa negrura
pues llega sin aviso la locura
de desvanecer para un nuevo soy
Quiso la dueña de todo lo vivo
que su cuerpo fuera el alimento
que de su vientre el dulce aliento
levantara a quien es y ha sido
Mientras desgarra la tierra árida
donde reposan los hijos de Eva
pecadores cansos en mar de leva
abre paso en llanura pálida
Reclamando su reinado perenne
devolviendo verde en cada tramo
desatando las cadenas del amo
que vio desde el averno, inerte