De fiesta.
con pétalos caídos y estaciones eternas.
Estuve descontando las miradas huidizas
y las sonrisas abatidas, casi enfermas.
Transcurrida la agonía de nuestro otoño
vuelvo a escribirme poesías, a tararear
las melodías, que de esperar yacen sin dueño.
Se apacienta mi sueño, ya puedo respirar.
Sobre mis hombros las mariposas saltarinas,
entre mil colores se llevaron los temores
lavando sin sabores con aguas cristalinas.
Lucidez divina, rebosante de amores.
Gracias al olvido se alimentan las raíces,
los tiempos felices arribaron a mi puerta,
de fiesta me visto para recibir abriles,
soy la que vive y tengo conmigo la fuerza.