Caminando cerca del cielo

Caminando cerca del cielo
Laguna Verde - Uyuni - Bolivia

sábado, 9 de diciembre de 2017

14

En una banqueta raída, está sentada.
Su vestido juega al son del cálido viento
sus ojos enfocados en la inmensa nada
son una imagen detenida por el tiempo.

Le ha venido a perturbar este intruso luciéndose en picada hacia el descenso;
agudizando la mirada en lo difuso
despierta quien antes era presa del silencio.

Única observadora de aquella danza
natural, dueña absoluta del horizonte
y del deleite anónimo que se realza
envuelto entre las alas raudas del sinsonte.

Un leal cedro centenario lo acobija,
de su enramado emerge la fortaleza
que el sinsonte juega a mantener prolija
y donde fue proclamado sublime alteza.

Levitando va desprevenido de las leyes
que la estricta naturaleza le impone,
se supone único descendiente de reyes,
legítimo heredero ante las razones.

Curiosa providencia y sus dulces antojos,
otro personaje irrumpe al escenario,
refinado y desafiante un petirrojo,
presenta su saludo glacial de adversario.

Muestra su impecable plumaje escarlata
refulgente a la luz del sol oro intenso,
se precipita en la marcha de avanzada,
batalla del rojizo contra el ceniciento.

Suspendidos en el firmamento despejado,
un ataque y una maniobra defensiva
se reparten los pequeños guerreros alados
por la reverencia en la lucha de sus vidas.

Un surco granate en vertical se destaca
de las alas grisáceas del herido sinsonte.
El dolor se extiende, este contraataca
Con la furia vibrante de un viejo bisonte

Un golpe seco contra el dorso del retador,
lo empuja hacia el filo en la corteza,
queda marcada la sangre tibia alrededor,
insignia del sinsonte y su magna proeza

Al suelo se entrega denso el petirrojo
presa de un dolor agonizante, malsano.
Padece menos por pesar que por enojo,
mientras la niña lo levanta entre sus manos.

Con cuidado maternal acarician sus plumas,
ya no hay tiempo que sobre para ser valiente,
mientras le lavan sus heridas una a una
enfrenta su batalla final contra la muerte.